Las primeras polis estaban gobernadas por una minoría de aristócratas, grandes propietarios de tierras, que formaban gobiernos oligárquicos.
Entre los siglos X y VI a.C. se formaron las principales polis, cuyas actividades económicas más importantes eran la agricultura y la ganadería. Por ello el poder estuvo en manos de unos pocos propietarios de grandes extensiones de tierra (latifundistas), por lo que decimos que conformaban una oligarquía.
La polis tenía dos grandes diferencias; en la parte baja de la ciudad se edificaban las viviendas, las tiendas y los edificios públicos, situados alrededor de una gran plaza (ágora). En la parte alta, o acrópolis, una especie de ciudadela en la que refugiarse en caso de peligro y se hallaban los principales edificios religiosos.
Las ciudades-estado que lograron expandirse y dominar amplias regiones, llegando a ser las grandes potencias del mundo griego, fueron Atenas y Esparta.
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| Fuente: DOMUS, Libro de Historia, Geografía y Ciencias Sociales. |

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