Se denomina período Helenístico (o Alejandrino) a una étapa histórica de la Antiguedad, cuyos límites cronológicos vienen marcados por dos importantes acontecimientos políticos: la muerte de Alejandro Magno (323 a.C.) y el suicido de la última soberana Helenística.
Alejandro Magno fue el rey de Macedonia desde 336 a.C. hasta su muerte. Hijo y sucesor de Filipo II de Macedonia y Olimpia de Empiro, aunque se dice que su padre mítico real fue el dios Zeus.
A finales del siglo III a. C., la Magna Grecia cayó finalmente bajo la dominación romana tras un siglo de enfrentamientos, ya fueran contra Pirro de Epiro, o en el ámbito de las Guerras Púnicas. Pero fue a principios del siglo II a. C. cuando Roma intervino realmente en Oriente. En principio se enfrentó militarmente a los antigónidas, concretamente a Antíoco III Megas, el más importante de los soberanos helenísticos antes de Mitrídates y Cleopatra. La derrota de Antíoco fue decisiva en la pérdida de influencia política de los seléucidas en Asia Central, en Persia y, por último en Mesopotamia. Antíoco III fue el último rey seléucida que todavía poseía los medios para dirigir una expedición hasta los límites de la India. Durante el reinado de su hijo, los seléucidas no consiguieron dominar la insurrección de los Asmoneos en Palestina, que consiguieron instaurar un reino judío independiente. La irrupción de los partos aceleró la descomposición política y, a principios del siglo I a. C., los soberanos seléucidas ya sólo gobernaron en Siria.
Fuente: http://wikipedia.org y DOMUS, Libro Historia, Geografía y Ciencias Sociales 7mo Básico 2013
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